Ya le decian a Pedro Montes que su hijo pequeño no "valia pa esto", bueno al fin y al cabo aun le quedaban los otros seis para andar al negocio dia tras dia, mucha suerte le dio el señor cuando consiguio enamorar a la Loles de Paterna.
Doleres Exposito era su nombre pero nadie en toda valencia te hubiera dicho quien era, mejor , llamale Loles, o si acaso "la loles de paterna", desde niña se lo ganó a pulso de tablao en tablao y nunca nadie, ni cuando empezaba a los 6 años , se atrevió a llamarla lolita. Tal era el porte de aquella gitana de paterna de ojos penetrantes y movimientos electricos, que cuando te miraba parecia que te entraba por las niñas de los ojos y podia ver adentro toda la pureza o mezquindad que un hombre podia albergar,su casi ausencia de expresividad fuera de los escenarios y la poca el gusto que tenia por el silencio la hacian si acaso más enigmática. Cuentan que un Conde enamoradizo que a los 16 años la quiso engatusar en la cueva de los faros, salió llorando del camerino despues de que ella respondiera a su ramillete de claveles con una larga y profunda mirada.
Asi las cosas, el azar quiso que diez años despues de cruzarse en la plaza de las viñas una madrugá en la que el iba y ella volvia, se encontraran con 7 churumbeles fuertes y bien agraciados, bueno mejor dicho seis mas uno , como le gustaba decir a la loles al referirse a su benjamin, Bavol.
Bavol sacó de su madre la mirada y el silencio, y de su padre dios sabe que , pues nunca coincidian lo suficiente pa poderlos comparar, por que el chico listo si parecia, pero fuerte lo que se dice fuerte no era su caso. Se trababa de un gitanillo alto y alargado, con el pelo negro y lacio y la cara afilada como una navaja, que unida a que tenia unos ojos grandes y oscuros hacian casi imposible aguantarle la mirada.
viernes, 11 de septiembre de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario